jueves, 4 de octubre de 2012

¿A quién no le resulta familiar?

Distrito Federal, una ciudad de contrastes, en las calles podemos ver a un tipo de unos 23 años con lentes de pasta gruesa, pantalones ajustadísimos y playera blanca y unos botines caminando en sentido contrario a un ejecutivo de alguna trasnacional y a su vez cruza la calle para comer en un restaurante de fachada arquitectónica de la época colonial, no sin antes hablar con su esposa por medio de su smartphone de última generación; cambiando de ambiente al otro extremo de la ciudad, dos rusas de 1.80 m estudiantes de historia del arte se suben al metro al lado de una indígena los empujones en el metro son desagradables y alguien como yo llega con un veliz que le regaló su abuelita para mudarse a una pensión compartida y cuidarse mostrando miedo por enfrentarse al monstruo que es la ciudad.


Como esta historia que es un  invento mío es algo tan común en el DF que no sorprende esta entrada, quiero abrir mi pequeño blog para escribir mis anécdotas a lo largo de mi estadía trabajando en esta ciudad, altibajos, recomendaciones, tristezas, conciertos, en fín una serie de tonterías y de cosas que pueden tomar en cuenta para no morir en la ciudad ya sea por una fuerte infección estomacal, atropellamiento, borrachera monumental en la Condesa, table, o una que otra cosa....



Que lo disfruten



Mimi.

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